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martes, 29 de noviembre de 2016

Prana






¿Qué significa Prana?

Cuando respiramos, no respiramos simplemente una mezcla gaseosa que contiene oxígeno. También respiramos el prana, la fuerza vital del Universo. Los yoguis estaban más interesados en este aspecto etéreo de la respiración, que en el aspecto más evidente, el físico. La palabra prana proviene del sánscrito y significa “energía absoluta”. Prana es el la fuerza vital, que distingue los seres vivos de los objetos inanimados.

“Tu cerebro controla perfectamente treinta millones de células vivas y las reemplaza cada 72 horas por medio de los iones sensoriales del planeta. Ese ion sensorial se denomina prana y es transportado por el aire, llamado pavan. Esa es tu base. Puedes vivir con o sin alimento, con o sin emoción, pero no puedes vivir sin prana” Praana, praanee, praanayam, KRI, 2008.

El Prana o Ki es la energía cósmica primaria. Es la energía de vida que mantiene al cuerpo vivo y saludable El prana nos rodea, penetra en nosotros, está en lo que vemos, olemos, palpamos y en muchas de las cosas que comemos. Mágica y vital conexión entre el cosmos y nosotros, es la esencia misma de la vida. Lo encontramos en distintas formas y concentración en el aire, la comida, el agua y la luz del sol. Sin embargo, el prana no es ni el oxígeno, ni las vitaminas, ni las calorías, ni el calor. El aire, el agua, la comida y la luz solar son vehículos que cargan prana, y por los cuales el prana se vuelve manifiesto.
La fuente más importante de prana es la atmósfera; ahí lo hallamos constituido por pequeños iones negativos, átomos cargados eléctricamente, muy activos y que, en perpetuo movimiento, revitalizan constantemente cada célula de nuestro cuerpo. El sol, los rayos cósmicos, las masas de agua en movimiento y en evaporación son los principales factores de ionización y cargan de prana el aire. Por eso es que el aire que respiramos cerca del mar nos carga de energía y vitalidad.
Existe en nuestro organismo un metabolismo de la electricidad atmosférica que la absorbe, la utiliza y la evacúa. Absorbemos el prana por medio de la respiración, de los alimentos que ingerimos y de nuestro cuerpo; los órganos que intervienen en este proceso son la nariz, los pulmones y la piel. Algunos alimentos que ingerimos, incluyendo el agua, lo poseen, por lo que esta energía es absorbida por nuestro cuerpo a través del sistema digestivo. Por lo tanto, es de suma importancia seleccionar muy bien lo que comemos. Las radiaciones solares, cósmicas y terrestres hacen que el prana ingrese en nuestro organismo a través de la piel.
Los rishis (sabios) proclaman que el prana puede ser almacenado y acumulado en el sistema nervioso, más específicamente en el plexo solar. Aún más, acentúan esta noción capital diciendo: “El Yoga nos da el poder de dirigir a voluntad la corriente de prana mediante el pensamiento”. Es decir que la práctica de Yoga proporciona un acceso consciente y voluntario a las fuentes mismas de la vida. La ciencia del control de esta energía se llama pranayama (ayama: dominar). Un yogui en fases muy avanzadas de desarrollo espiritual, no necesita comida, agua, ni respiración, pues conoce los métodos para extraer prana directamente del ambiente. Han existido yoguis que han pasado meses y hasta años sin comer ni beber, sin que esto represente un sacrificio; simplemente comer y beber dejaron de ser una necesidad.

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